Vivimos una mentira, un castillo inexistente,
por lo tanto no llamen silla el lugar en el que se sienten,
no llamen amar a lo que sienten, ahora mismo no sé
si la quiero o solo es mi parecer.
Las plantas no crecen, se hacen mayores,
los truenos no estremecen aseguran los amores,
creemos solo en nosotros o somos desconocidos,
lo que pensamos que es música a lo mejor es ruido.
Me reservo mis recuerdos exclusivos,
otra mentira más, porque los recuerdos los escribo,
los malos los intento esquivar, ojalá viviera en un festival
estival con la playa y mis amigos.
El brillo de la luna hace brillar mi pulgar,
recuerdo una a una las aventuras de mi infancia,
nunca olvidaré cuando quise comulgar,
ni cuando empecé a sentir esta felicidad de estancia.
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