Voy a hacerme enemigo de la nostalgia,
hace que se avive la magia de la distancia,
aspiro a respirar un aire limpio en mi ciudad,
en los jardines de mi cielo no hay edad ni arrogancia.
No se que haré cuando lo tenga todo hecho,
me pegaré un empacho de tardes recordando hechos,
me propondré una meta, la empezaré desde el techo,
como todo poeta, pienso siempre antes con el pecho.
El corazón es mi órgano favorito,
con el escribo versos desde aquí hasta el infinito,
que bonitos son sus ojos, que sensuales sus cabellos,
si la veo por las calles en pleno silencio grito.
Grito, grita mi alma, aparece el sol,
mi compañero de armas, felicidad con color,
que se me traguen los gusanos, o que muera incinerado,
pero antes debo hacer algo, fabriquemos pecados.
Pegados el uno al otro, así imagino mi felicidad,
la realidad y el idealizar me han hecho un monstruo,
un fan del reempezar, un odiante del remplazar,
resumo mi felicidad, los 31 días de agosto.
En verdad hay más, pero vivimos una mentira,
la mezcla que producen amor y felicidad es explosiva,
no quiero ver mi vida en diapositivas al terminar,
quiero que no acabe mi vida, no pido más.
Lo conseguiré, por la sangre de mis venas,
no he hecho para nada estos poemas,
si tu la ves como yo la veo te quemas,
que mas da lo que yo quiera, lo importante es ella.
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