Hoy hace dos años que mi vida es malva,
color de paseos por caricias en pareja.
Ayer hacía dos años que deseaba que llegara mañana como nunca pensé que desearía
el fin de una espera.
Mañana será otro día igual de distinto que ayer,
nos querremos más, y nos echaremos de menos
como eché de menos conocerte en mis siete perras vidas anteriores.
Te lo dije tal como lo sentía:
(Silencio interrumpido en risa)
Tu rostro era demasiado dulce para apasionarlo,
así que decidi amarte para siempre y esconder mi amor contínuo
en los besos que ahora dentro de poco me darás.
La belleza está en cada uno de nosotros como en mi se guardan sus curvas,
"¡Así se ama!"
Afirman en mi cabeza tus ojos cada vez que se acurrucan
dejándome colgado de tu labio, acostado en tu sonrisa.
De oírte lo que lees me cansé de rimar lo que me haces sentir
te lo vomito tal cual, como dicen todos los maestros que no se hace,
pero cuantos maestros olvidaron la magia de lo escrito y puntuaron con cifras?
Nuestro amor de Ana sobre Diego no cabe en la lógica de entre-infinitos.
Así que me he inventado varias formas de hacerte entender en palabras
eso que tanto me cuesta argumentar en besos.
¿Porqué tu y yo? ¿Porqué yo tuyo?
Huyamos juntos sin movernos cada vez que nos veamos.
Sigamos huyendo como huimos de esa náusea que produce el mundo,
Me veo tan lejos y a ti tan cerca que no quiero más que tiempo contigo y aproximaciones al límite,
a la vez que aprendo matemáticas aplico mis teoremas mancos de logica sobre tus virtudes:
¿Con cuantos dedos se cuentan los besos que nos debemos por pena?
¿Con cuantos dedos se cuentan los besos que no nos debemos por pena?
Seguiré escribiendo hasta que decida no hacerlo, decide tú por mí.
Decide por mi más de una vez,
decide quererme y odiarme hasta que el cansancio nos reviente,
hasta que el reloj que está a punto de caérseme de las manos
me importe tan poco que ría al verlo roto en el suelo desde el techo de nuestra casa.
Me cuesta tanto hacerte entender de forma clara lo que corre por mí,
corres tu mil veces por mil sitios en mil momentos distintos seguidos.
corres gritando de alegria y de rabia, por mis manos.
Me enamoré nada más imaginarte.
M E E N C A N T A
ResponderEliminarExtraordinario.
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