El mover de esos cabellos hace de su rostro una fotografía en la felicidad,
es tan íntima,
la forma en la que me habla de sus vivencias la hace sublime,
tan genuina en forma y contenido que no parece auténtica
Pero más tarde comprendo su veracidad al ver sus ojos
en la profundidad de de su iris veo discutir entre saltos a su corazón,
Veo sus ventrículos.
Nos imitan bailando desordenadamente entre vibraciones.
Deseé su cuerpo y ahora todo es regocijo en torno a su forma de mariposa,
todo se limita a querer un segundo más en un silencio que no deja pasar el tiempo,
un silencio querido por los dos,
como un descansillo en esto de aparentar hacer algo para parecer alguien.
Ese susurro de nada en medio del gris ruido habitual me da vida,
me veo yo y a la vez te veo a ti, es tan complicado entenderlo…
Me faltan atmósferas para exhalar últimos hálitos
que me hagan sentir algo tan intenso como silenciar mi estancia frente a su figura.
La quiero, me quiere y esto esta escrito entre dos,
una que yace en mi cabeza vivaz,
otro que le da un disfraz y voz.
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