Llorar es de cobardes que se temen a si mismos,
a su propia realidad, a su espejismo.
Más vale que no tardes a ubicarte en tu sitio,
las tumbas valen oro, ponen a la muerte precio.
Venció el que iba despacio si el contrario era un necio,
ganó al original el plagio aún generando desprecio
por tan solo el poder del dinero, sobre mí manda un banquero,
sobre tí las deudas caen como en un aguacero.
Corrompen almas al pasarte por su caja de acero,
contabilizan sentimientos en ingresos financieros,
venden sonrisas postizas por monederos enteros,
tu llanto se basa en su risa, agua contra fuego.
Sudor de tiburones con corazones de hielo,
furor de perdedores sin haber jugado a un juego,
rabia en las venas por las penas que da el dinero,
ansia de querer más:"- Por lo de los demás me muero."
Dice un ser humano después de convertirse en adinerado,
atado al suelo por dinero por las manos por gusanos,
prefiero sonreír frente a una actitud tan molesta,
contándolo en las paredes o en pinturas como esta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario