Enamorado de un oráculo, colgado como un péndulo,
cogido con tentáculos de óxido en su cuerpo,
atado a la muerte como todo humano,
que nostálgico me encuentro, aún teniendo lo que amo.
¿Será que amo mi infancia? No lo sé del todo bien,
supongo que si, de niño uno ve su realidad,
no la que pintan por aquí, esa que viene de fábrica en cada país,
me parece triste que nos oculten la verdad.
Tengo sueño, dolor de estómago, tengo dormido el hipotálamo,
a mi cuerpo a 40º le sobra cansancio,
me ganan las bacterias en mi organismo,
que triste es que te falle hasta tu cuerpo mismo.
Pero tú no, tan iguales y diferentes a la vez,
y aquí me ves, disfrutando de tu beso francés,
te regalo mi alma a través del esófago,
cuando te vayas al sarcófago llévame a mí también.
No hay comentarios:
Publicar un comentario