martes, 16 de noviembre de 2010

Y de nuevo...

El que la sabe se guarda la verdad con avaricia,
y si hay fuego luchará por él aunque ya sea ceniza,
llevo toda la vida aprendiendo de mis heridas,
pero hay alguna que después de años no cicatriza.

Soy un niño en un corazón gigante,
quisiera ser mas grande pero no puedo expandirme.
Pues lo bueno de toda la vida está en frascos pequeños,
y por eso soy un niño, y volvemos a lo de antes.

Mi alma jadeante está tirada en un portal,
sin saber que es mortal está llorando agonizante,
y mi corazón triste por no poderte enamorar,
se va a desmoronar mi moral, menudo desastre.

Soy el sastre que ha tejido su alma rota
con el hilo del destino atándolo a su semejante,
si tocas mi música rebota, es de goma,
y en mis ojos se refleja la verdad que no encontraste.

Fue que alguna vez fui un crío como todos,
y he hecho males de espanto, de los cuales me arrepiento,
pero hay que defenderse de la vida, la enemiga,
esa enigmática cuestión que trae tan solo una salida.

¿Dime que es la muerte? ¿Es la mejor opción?
No soy quien para hacer la elección, que decida el corazón.
Se amar, pero todavía no se ser amado,
no espero serlo aún pero la vida va rotando.

Va rodando y rodando y no cuesta abajo,
lo que daría de cuarentón para volverme viejo.
Para acabar antes lo empezado ya hace años,
prefiero acabar pronto y causar menores daños.

Voy a vivir lo que me queda sonriendo,
dejaré aparte la búsqueda de cosas que no entiendo,
quizás me veas por ahí gritando,
irradiando felicidad para compartir los buenos tiempos.

Demostrando que el trabajo es algo noble,
marcando mi música para que recuerdes mi nombre,
recitando esta letra a los cuatro vientos,
hoy no es día de lamentos.

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