Dando de comer a mi corazón con tu carne,
controlando, a ver si el pobre se queda con hambre,
ven conmigo al infinito, donde no haya nadie,
donde yo respire y a mi me inspire tu aire.
Me faltan palabras para poder explicarme,
me sobra el placer de estar, de nuestro estar estable,
no conozco el odio en ti, no debo preocuparme,
no se porque esto es así, es inimaginable.
El bienestar que puede causar una presencia,
el calor que desprende tu amor sin luces cerca,
yo lo veo claro y lo redacto en los poemas,
no habrán manos damisela que no sean las vuestras.
La felicidad que das es fragilidad suprema,
tengo miedo de romperte o ensuciarte con mis yemas,
no he probado nunca unos labios como los de ella,
nadie ha divisado en el cielo semejante estrella.
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