paseando por el cielo, la lluvia nos mece,
tú sigues ahí, yo nunca lo olvido,
despertamos y seguimos juntos.
Como el oxígeno en el aire,
como el pecado y el miserable.
Cogidos, de el alma,
castigados el uno con el otro,
a amarnos eternamente,
a abrazarnos hasta en lo peor.
El amor cayó con las lluvias de Marzo,
y aún en un Mayo cálido se mantiene fresco,
como nosotros, eternos,
surcándonos el uno al otro en un cielo distinto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario