No hago poemas por hacer, es por liberar tensión,
por sacar del interior del ser todo el amor,
por hacer toser al alma muerta de asco en un rincón,
recetarle Paracetamol y unos días de sol.
No creo en la fantasía, yo vivo la fantasía,
tú eres la fantasía, la más linda sinfonía,
el rojo de la pasión y el azul de la tranquilidad,
suave como el viento y con su misma agilidad.
Y como el cristal, hay que cogerlo con cautividad,
me he vuelto un adicto a tu radioactividad,
a tus besos, a tus huesos, a tus curvas y caderas,
y también y sobre eso a que me quieras.
A tus ojos de madera, a tu piel de seda fina,
a tus labios de primavera y a tu pelo de cortina,
uno no sabe lo que tiene si no tiene lo que yo,
tengo un amor que no me cabe en el interior.
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